jueves, 12 de agosto de 2010

TRANSDISCIPLINA POR TEMAS

Bienvenidos/as al Blog de Transdisciplina de I.M. Javier Gálvez Mora
A continuación, lee la carta de la Transdisciplinariedad Puedes consultarla en lìnea en:
http://www.filosofia.org/cod/c1994tra.htm o leerla directamente aquí en el blog.
Al terminar elabora un texto de media página en donde manifiestes cuál es tu concepto de transdisciplinariedad, y otra media página sobre cómo se aplica.
Convento, Arrabida
 Carta de la Transdisciplinariedad

Convento de Arrábida, noviembre de 1994
Preámbulo
Considerando que:
— La proliferación actual de las disciplinas académicas y no-académicas conducen a un crecimiento exponencial del saber que hace imposible toda mirada global del ser humano.
— Sólo una inteligencia que dé cuenta de la dimensión planetaria de los conflictos actuales podrá hacer frente a la complejidad de nuestro mundo y al desafío contemporáneo de la autodestrucción material y espiritual de nuestra especie.
— La vida está seriamente amenazada por una tecnociencia triunfante, que sólo obedece a la lógica horrorosa de la eficacia por la eficacia.
— La ruptura contemporánea entre un saber cada vez más acumulativo y un ser interior cada vez más empobrecido conduce a un ascenso de un nuevo oscurantismo, cuyas consecuencias en el plano individual y social son incalculables.
— El crecimiento de los saberes, sin precedente en la historia, aumenta la desigualdad entre aquellos que los poseen y los que carecen de ellos, engendrando así desigualdades crecientes en el seno de los pueblos y entre las naciones de nuestro planeta.
— Al mismo tiempo que todos los desafíos enunciados tienen su contraparte de esperanza y que el crecimiento extraordinario de los saberes puede conducir, a largo plazo, a una mutación comparable al pasaje de los homínidos a la especie humana.
Considerando lo que precede, los participantes del Primer Congreso Mundial de Transdisciplinariedad (Convento de Arrábida, Portugal, 2 a 7 de noviembre de 1994) adoptan la presente Carta como un conjunto de principios fundamentales de la comunidad de espíritus transdisciplinarios, constituyendo un contrato moral que todo signatario de esta Carta hace consigo mismo, fuera de toda coacción jurídica e institucional.
Artículo 1. Toda tentativa de reducir al ser humano a una definición y de disolverlo en estructuras formales, cualesquiera que sean, es incompatible con la visión transdisciplinaria. 
Artículo 2. El reconocimiento de la existencia de diferentes niveles de realidad, regidos por diferentes lógicas, es inherente a la actitud transdisciplinaria. Toda tentativa de reducir la realidad a un solo nivel, regido por una única lógica, no se sitúa en el campo de la transdisciplinariedad.
Artículo 3. La transdisciplinariedad es complementaria al enfoque disciplinario; hace emerger de la confrontación de las disciplinas nuevos datos que las articulan entre sí, y nos ofrece una nueva visión de la naturaleza y de la realidad. La transdisciplinariedad no busca el dominio de muchas disciplinas, sino la apertura de todas las disciplinas a aquellos que las atraviesan y las trascienden.
Artículo 4. La clave de la bóveda de la transdisciplinariedad reside en la unificación semántica y operativa de las acepciones a través y más allá de las disciplinas. Ello presupone una racionalidad abierta, a través de una nueva mirada sobre la relatividad de las nociones de «definición» y «objetividad». El formalismo excesivo, la absolutización de la objetividad, que comporta la exclusión del sujeto, conducen al empobrecimiento.
Artículo 5. La visión transdisciplinaria es decididamente abierta en la medida que ella trasciende el dominio de las ciencias exactas por su diálogo y su reconciliación, no solamente con las ciencias humanas sino también con el arte, la literatura, la poesía y la experiencia interior.
Artículo 6. En relación a la interdisciplinariedad y a la multidisciplinariedad, la transdisciplinariedad es multirreferencial y multidimensional. Tomando en cuenta las concepciones de tiempo y de historia, la transdisciplinariedad no excluye la existencia de un horizonte transhistórico.
Artículo 7. La transdisciplinariedad no constituye una nueva religión, ni una nueva filosofía, ni una nueva metafísica, ni una ciencia de las ciencias.
Artículo 8.La dignidad del ser humano es también de orden cósmico y planetario. La operación del ser humano sobre la Tierra es una de las etapas de la historia del universo. El reconocimiento de la Tierra como patria es uno de los imperativos de la transdisciplinariedad. Todo ser humano tiene derecho a una nacionalidad, pero, a título de habitante de la Tierra, él es al mismo tiempo un ser transnacional. El reconocimiento por el derecho internacional de la doble pertenencia –a una nación y a la Tierra– constituye uno de los objetivos de la investigación transdisciplinaria.
Artículo 9. La transdisciplinariedad conduce a una actitud abierta hacia los mitos y las religiones y hacia quienes los respetan en un espíritu transdisciplinario.
Artículo 10. No hay un lugar cultural privilegiado desde donde se pueda juzgar a las otras culturas. El enfoque transdisciplinario es en sí mismo transcultural.
Artículo 11. Una educación auténtica no puede privilegiar la abstracción en el conocimiento. Debe enseñar a contextualizar, concretar y globalizar. La educación transdisciplinaria reevalúa el rol de la intuición, del imaginario, de la sensibilidad y del cuerpo en la transmisión de los conocimientos.
Artículo 12. La elaboración de una economía transdisciplinaria está fundada sobre el postulado de que la economía debe estar al servicio del ser humano y no a la inversa.
Artículo 13. La ética transdisciplinaria rechaza toda actitud que niegue el diálogo y la discusión, cualquiera sea su origen, ideológico, cientista, religioso, económico, político, filosófico. El saber compartido debería conducir a una comprensión compartida, fundada sobre el respeto absoluto de las alteridades unidas por la vida común sobre una sola y misma Tierra.
Artículo 14. Rigor, apertura y tolerancia son las características fundamentales de la actitud y visión transdisciplinaria. El rigor en la argumentación, que toma en cuenta todas las cuestiones, es la mejor protección respecto de las desviaciones posibles. La apertura incluye la aceptación de lo desconocido, de lo inesperado y de lo imprevisible. La tolerancia es el reconocimiento del derecho a las ideas y verdades contrarias a las nuestras. 
Artículo final. La presente Carta de la Transdisciplinariedad es adoptada por los participantes del Primer Congreso de la Transdisciplinariedad, no valiéndose de ninguna otra autoridad que aquella de su obra y de su actividad.
De acuerdo a los procedimientos, que serán definidos de acuerdo con los espíritus transdisciplinarios de todos los países, la Carta está abierta a la firma de todo ser humano interesado por las medidas progresivas del orden nacional, internacional y transnacional para la aplicación de sus artículos en la vida.
Convento de Arrábida, 6 de noviembre de 1994
José ANES • André ASTIER • Jeanne BASTIEN • René BERGER • François BIANCHI • Gérard BLUMEN • Lais P. BRANDINI • Jorge BRITO • Jacqueline CAHEN-MOREL • Michel CAMUS • Antonio CASTEL BRANCO • Costin CAZABAN • Laura CERRATO • Oliver COSTA DE BEAUREGARD • Maurice COUQUIAUD • Ubiratan d'AMBROSIO • Manuel DA COSTA LOBO • Adriana DALCIN • Nicola DALLAPORTA • Robert DE BEAUGRANDE • Marc Williams DEBONO • Isabel María DE CARVALHOVIEIRA • Giuseppe DEL RE • Javier DE MESONE • Michele DUCLOS • Gilbert DURAND • Ruth ESCOBAR • María FERNÁNDEZ • Raquel GONÇALVEZ • Georges GUELFAND • Helle HARTVIG DE FREITAS • José HARTVIG DE FREITAS • Eiji HATTORI • Phil HAWES • André JACOB • Roberto JUARROZ • Anthony JUDGE • Jacqueline KELEN • Jacques LAFAIT • Ghislaine LAFAIT-HÉMARD • LIMA DE FREITAS • Salomon MARCUS • Michel MATHIN • Edgar MORIN • Raúl NICOLAU • Domingo MOTTA • Edmond NOCOLAU • Basarab NICOLESCU • Alain ORIOL • Patrick PAUL • Odette PÉTREQUIN • Jean-Marc PHILIPPE • Patricia PROUS-LAABEYRIE • Philippe QUÉAU • Daniel RABY • Michel RANDOM • Lucía SANTAELLA-BRAGA • Elisabeth SAPORITI • Luigi SECCO • Jules SIX • Luis SOUSA RIBEIRO • Dominique TEMPLE • Ana María VIEIRA.

 Wittgenstein 




http://www.slideshare.net/mpolanco/Wittgenstein-original
Consulta el texto de La condición Posmoderna en 
 Sin embargo te presento una síntesis y crítica utópica al pensamiento de Lyotard que elaboré para mi tesis REFLEXIONES EN TORNO A LA FUNCIÓN UTÓPICA EN ERNST BLOCH Y SU ACTUALIDAD. UNAM. 2010.


COMENTARIOS AL PENSAMIENTO DE LYOTARD
Isidro Manuel Javier Gálvez Mora
Según uno de los críticos de la Modernidad, Jean-François Lyotard ésta se caracterizó por la elaboración de lo que llama los “grandes relatos” de La libertad, la justicia, la igualdad, progreso, etc., son metarrelatos porque son ideas a producir en el futuro y han guiado los esfuerzos de la humanidad durante la Modernidad, marcaron a los principales acontecimientos de la época: el surgimiento de la burguesía, la Revolución Francesa, el Socialismo, la Revolución Rusa, etc., y éstas no se han conseguido, sino más bien se ha manifestado lo contrario, algunas de ellas son (Lyotard 1986:29, 35 y 36):


G  Emancipación progresiva de la razón y de la libertad (29) cuyos rasgos se encuentran en Kant y Hegel.
G  Relato aufklärer de la emancipación de la ignorancia y de la servidumbre por medio del conocimiento y el igualitarismo (35).
G  Relato especulativo de la realización de la idea universal por la dialéctica de lo concreto (35), como lo proponía Hegel.
G  Relato marxista de la emancipación de la explotación y de la alienación por la socialización del trabajo (35), según el pensamiento de Marx y Engels.
G  Relato capitalista de la emancipación de la pobreza por el desarrollo tecnoindustrial (35) según lo propone Adam Smith.
G  Emancipación progresiva o catastrófica del trabajo, fuente de valor alienado en el capitalismo (29).
G  Enriquecimiento de toda la humanidad a través del progreso de la tecnociencia capitalista (29).
G  Salvación de las criaturas por medio de la conversión de las almas vía el relato crístico del amor mártir (29). Relato cristiano de la redención (35).
G  La filosofía de Hegel totaliza todos estos relatos y en este sentido, concentra en sí misma la modernidad especulativa  (29).
G  El término se llama libertad universal absolución de toda la humanidad (36).
G  Solo se reconoce el éxito como criterio de juicio. Esta dominación no quiere decir que el éxito sea bueno, justo o verdadero (30).
         Comenta el autor francés que estos relatos no han conseguido su objetivo, ya no son válidos, ya perdieron su capacidad de legitimar el status quo y eso es lo que marca el fin de la Modernidad porque no se ha llegado a mayor libertad, a la igualdad y mejor justicia. El mundo actual es cada vez menos libre, hay leyes que cada vez más van reduciendo el espacio de participación de los individuos en la vida pública. Se mantiene una gran brecha entre ricos y pobres, cada vez hay mayor opulencia y miseria. Debido a las necesidades del capital, se ha priorizado la eficacia sobre la verdad y la justicia. La expresión extrema de esta situación fue el asesinato de millones de judíos en Auschwitz donde se manifestó la ausencia de estos relatos. Si lo que ofrecía la Modernidad era el progreso en base al desarrollo de la racionalidad, la racionalidad no nos ha hecho mejores como seres humanos. De modo que estos grandes relatos ya no pueden seguir siendo relatos legitimadores del mundo actual. Se han caído. Y esto marca el cambio de la Modernidad a la Posmodernidad. La modernidad nace con la Ilustración.

El término “posmoderno” fue utilizado por primera vez en 1971 por Ihab Hassan en el campo de la literatura. Se refería a proposiciones teóricas y experiencias concretas que, generalmente, se han definido de un modo negativo con respecto a lo moderno (Urdanibia, 1994:52), pero fue introducido a la filosofía por el filósofo francés Jean-François Lyotard. Existen tres libros de este autor que son centrales en la discusión: La condición postmoderna, escrito en 1979, La posmodernidad (explicada a los niños) de 1986 y Moralidades posmodernas de 1993. El primero tiende a ser más sistemático; la segunda obra contiene aclaraciones en torno a algunas dudas que dejó el primer texto, con base en la correspondencia que sostuvo entre 1982 y 1985. El tercer escrito comprende narraciones, discusiones y pequeñas historietas de las cuales espera que el lector obtenga una lección, un mensaje de cómo ha cambiado el mundo o la percepción del mundo actual.[1]
Un primer punto de discusión consiste en ubicar las fechas del fin de la Modernidad e inicio de la posmodernidad. Lyotard afirma que los orígenes de la Modernidad podrían rastrearse hasta el siglo primero de nuestra era con San Pablo y el siglo IV con San Agustín, (Lyotard, 1993:71) por la influencia que tuvo el cristianismo en toda la época Medieval. Concluye en la edad llamada postindustrial y las culturas en la edad llamada postmoderna. Este paso ha comenzado cuando menos desde fines de los años 50 coincide con la etapa de la reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Además está marcada por el surgimiento de las computadoras y su uso masivo que, como vislumbraba en 1979, apenas estaba en sus inicios pero ya apuntaba un cambio importante respecto de las etapas anteriores de la humanidad. (1979:13),
         Lyotard aclara que el “post” de posmoderno no significa un movimiento de come back, de flash back, de feed back, es decir, de repetición, sino un proceso a manera de ana-[2], un proceso de análisis[3], de anámnesis[4], de anagogia[5] y de anamorfosis[6], que elabora un “olvido inicial” (Lyotard 1986:92). Por el estilo descriptivo, no analítico usado por este escritor francés, no queda claro el proceso a que se refiere. Da a entender un proceso de deconstrucción de la Modernidad y de nuevas formas de ver el mundo pero aún así queda confuso. Sin embargo en esta oposición entre modernismo y posmodernismo hay una frase que me llama la atención. “Lo posmoderno forma parte de lo moderno. Una obra no puede convertirse en moderna si, en principio, no es ya posmoderna. El posmodernismo así entendido no es el fin del modernismo sino su estado naciente, y ese estado es constante”. (Lyotard 1986:23) Parece una paradoja porque si el post es posterior y es a su vez su estado naciente del modernismo, y si el postmodernismo no es el fin del modernismo, entonces ya no se entiende.
La Posmodernidad surge como una crítica a la Modernidad y en ella se fundamenta. En cuanto a su contenido la Modernidad “Ni siquiera es una época. Es otro estado de la escritura, en sentido amplio” (Lyotard 1993:71) es un modo en el pensamiento, en la enunciación, en la sensibilidad. Afirma que se tiene por “posmoderna” la incredulidad con respecto a los metarrelatos (Lyotard 1979:10). Entiende por “metarrelato” a aquellos relatos que buscan lo que en un futuro se ha de producir, una Idea a realizar, que posee un valor legitimante porque es universal, orienta todas las realidades humanas, da a la humanidad su modo característico: el proyecto de realización de la universalidad (1986:30).
Afirma Lyotard que el proyecto moderno no ha sido abandonado ni olvidado como lo afirma Jürgen Habermas, sino destruido, “liquidado”. El modo de destrucción fue estilo Auschwitz, nombre paradigmático para la “no realización trágica de la Modernidad”. (Lyotard 1986:30). Sostiene que “la Modernidad se ha extinguido. Los grandes relatos se han tornado poco viables” (Lyotard 1986:40), cada uno de los grandes relatos de emancipación del género humano ha sido invalidado de principio en los últimos 50 años. Pone varios ejemplos:
+  “Todo lo real es racional, todo lo racional es real” afirmaba Hegel, a ello opone el argumento de que Auschwitz es real pero no racional (Lyotard 1986:39).
+  Todo lo proletario es comunista, todo lo comunista es proletario”, a ello opone las invasiones de la Unión Soviética a países del Europa del Este donde los trabajadores proletarios se rebelan contra el comunismo como en Berlín 1953, Budapest 1956, Checoslovaquia 1968, Polonia 1980, que contradicen esta afirmación. Son proletarios pero no comunistas (Lyotard 1986:39).
+  “Todo lo democrático es por el pueblo y para el pueblo e inversamente”: las crisis de 1911, 1921 refutan la doctrina del liberalismo y las de 1974-1979 refutan las enmiendas poskeinesianas a esta doctrina (Lyotard 1986:40).
+  Incluso en la Declaración de los Derechos del Hombre durante la Revolución Francesa se muestra el fracaso de esta pretendida universalización desde su fórmula introductoria “Nous, peuple français…”, (Lyotard 1986:45). Es un pueblo, el francés, quien decide que esta declaración sea universal sin la intervención de los demás pueblos.
+  Por el lado del capitalismo, la reconstitución del mercado mundial y la intensa batalla económico-financiera que libran hoy en día las empresas y bancos multinacionales para dominar el mercado no traen consigo ningún cosmopolitismo. El mercado mundial no hace una historia universal en el sentido de la Modernidad (Lyotard 1986:46).
Por eso afirma Lyotard, que no se trata de un abandono del proyecto moderno como dice Habermas, sino de su LIQUIDACIÓN. Y sostiene: “Entonces se sospecha que la historia universal no conduce ‘hacia lo mejor’ o más bien que la historia universal no necesariamente tiene una finalidad universal” (Lyotard 1986:62) como lo afirmaron Kant y Hegel. De este modo Lyotard argumenta a favor del fin de la Modernidad y el inicio de la Posmodernidad, y que Auschwitz sea el emblema más representativo de la caída de los grandes ideales modernos.
Para Lyotard el concepto de Postmodernidad señala que el mundo ha cambiado, que ya no son válidos los grandes relatos de la Modernidad, consiste en un momento crítico, una etapa donde primero hay que hacer lugar, sacar los muebles viejos e inservibles, barrer la casa, hacer espacio a lo nuevo que está por venir. Con su crítica Lyotard abre el espacio a lo nuevo, aunque nunca diga cuál es eso nuevo, como si todo dependiera del avance tecnocientífico que según él divide a la humanidad.
                   Sostiene que como característica de esta época postmoderna también el saber ha cambiado. En La Condición Posmoderna afirma que se le llama así a la condición del saber en las sociedades más desarrolladas. “Designa el estado de la cultura después de las transformaciones que han afectado a las reglas del juego de la ciencia, de la literatura y de las artes a partir del siglo XIX” (Lyotard 1979:9).   Está la utilización del saber: pasó de tener un valor de uso a valor de cambio. El saber puede ser vendido y comprado, genera poder al que lo tiene. Estamos en la era del conocimiento. El saber se ha convertido en los últimos decenios en la principal fuerza de producción. Y como consecuencia de la búsqueda del poder, viene la guerra, ahora ya no para dominar territorios y explotarlos, obtener materias primas y mano de obra barata, sino que en el porvenir será para dominar las informaciones. Así se abre un nuevo campo para las estrategias industriales y comerciales y para las estrategias militares y políticas (Lyotard 1979:16-18).         
Afirma Lyotard que en la actualidad posmoderna se dan tres hechos notables:
1. La fusión de las técnicas y de las ciencias en un enorme aparato tecnocientífico;
2. La revisión en todas las ciencias, no sólo de las hipótesis, incluso de los paradigmas, y de los modos de razonamiento, de lógicas consideradas como “naturales” e imprescriptibles.
3. La transformación cualitativa aportada por las nuevas tecnologías: las máquinas de la última generación llevan a cabo operaciones de memoria, consulta, cálculo, gramática, retórica y poética, razonamiento y juicio (sistemas expertos). Estas máquinas son prótesis de lenguaje, o sea, de pensamiento, todavía simples pero llamadas a perfeccionarse en las próximas décadas cuando sus programas se adapten a la medida de la complejidad de las lógicas utilizadas en las investigaciones de punta. (Lyotard 1986:99)

El saber científico es una clase de discurso. Desde hace 40 años las ciencias y las técnicas llamadas de punta se apoyan en el lenguaje: la fonología y las teorías lingüísticas, los problemas de comunicación y la cibernética, las álgebras modernas y la informática, los ordenadores y sus lenguajes, los problemas de traducción de los lenguajes y la búsqueda de compatibilidad entre lenguajes-máquinas, los problemas de memorización y los bancos de datos, la telemática y la puesta a punto de terminales “inteligentes”, la paradojología (Lyotard 1979:13-14).
Sigue diciendo Jean-François que su pertinencia no es verdadera, ni bella ni justa, sino eficiente. Desde Descartes se planteó que los aparatos que optimizan las actuaciones del cuerpo humano con vistas a administrar la prueba exigen un suplemento de gasto. Una ecuación entre riqueza, eficiencia y verdad. Con la revolución industrial se descubre que no hay técnica sin riqueza, pero tampoco riqueza sin técnica. Es más el deseo de enriquecimiento que el de saber, el que impone en principio a las técnicas el imperativo de mejora de las actuaciones y de la realización de productos (Lyotard 1979:83-84). En la administración de la prueba lo que se ventila no es la verdad, sino la performatividad[7] (la mejor relación input/output). La relación de la ciencia y de la técnica se invierte. La argumentación  obliga a sofisticar los medios de probar y la performatividad se beneficia de ello Lyotard 1979:30).
Hay 3 juegos de lenguaje: el juego denotativo (verdadero/falso ), juego prescriptivo (justo/injusto ), juego técnico (eficiente/ineficiente). La “fuerza” proviene de este último. El criterio técnico  no deja de tener influencia sobre el criterio de verdad y sobre la justicia (Lyotard 1979: 43-44, 85-86). Así adquiere la forma de legitimación por el poder. No es sólo la buena performatividad, también es la buena verificación y el buen veredicto. Legitima la ciencia y el derecho por medio de su eficacia, y ésta por aquellos. Se autolegitima. Así el incremento del poder, y su autolegitimación, pasa ahora por la producción, la memorización, la accesibilidad y la operacionabilidad de la información (Lyotard 1979:87). Hay un nuevo objetivo en el Estado y/o la empresa: en la discusión de los socios capitalistas de hoy en día, el único objetivo creíble es el poder. No se compran sabios, técnicos y aparatos para saber la verdad, sino para incrementar el poder. Los centros de investigación “pura” están menos contaminados pero también se benefician de menos créditos. La inversión de fondos obedece a la lógica del poder. (Lyotard 1979:87-88)
La ciencia postmoderna hace la teoría de su propia evolución como discontinua, catastrófica, no rectificable, paradójica. Cambia el sentido de la palabra saber y dice cómo puede tener lugar ese cambio. Produce no lo conocido sino lo desconocido. Y sugiere un modelo de legitimación que en absoluto es el de la mejor actuación, sino el de la diferencia comprendida como paralogía. (Lyotard 1979:105) No hay más que “islotes de determinismo”, el antagonismo catastrófico es la regla. De acuerdo con Lyotard, la tecnociencia actual realiza el proyecto moderno: el hombre se convierte en amo y señor de la naturaleza. Pero al mismo tiempo la desestabiliza profundamente. Y en esto se desestabiliza a sí mismo: sistema nervioso, código genético, sistemas de comunicación, etc. No es ausencia de progreso sino, por el contrario, el desarrollo tecnocientífico, artístico, económico y político, lo que ha hecho posible el estallido de las guerras totales, los totalitarismos, la brecha creciente entre la riqueza del Norte y la pobreza del Sur, el desempleo y la “nueva pobreza”, la deculturación general con la crisis de la Escuela, es decir, de la transmisión del saber, y el aislamiento de las vanguardias artísticas. (Lyotard 1986:98). Finalmente su ciencia, tecnociencia, forma también parte de la naturaleza. Se encabalga sujeto y objeto. (Lyotard 1986:31-32).
Según Lyotard el neoalfabetismo, el empobrecimiento de los pueblos del Sur y del tercer Mundo, el desempleo, el despotismo de la opinión y, por consiguiente, el despotismo de los perjuicios amplificados de los media, la ley de que es bueno lo que es “performante”, todo eso no es la consecuencia de la falta de desarrollo sino todo lo contrario. Por eso ninguno se atreve a llamarlo progreso (Lyotard 1986:97-98).  La crítica al progreso parece contradecirse con otra afirmación de Lyotard cuando dice que el posmodernismo consiste en una especie de decadencia o declinación en la confianza que los occidentales de los dos últimos siglos experimentaban hacia el principio del progreso general de la humanidad. (Lyotard 1986:90-91), y por otra parte afirma que:
No es la ausencia de progreso sino, por el contrario, el desarrollo tecnocientífico, artístico, económico y político, lo que ha hecho posible el estallido de las guerras totales, los totalitarismos, la brecha creciente ente la riqueza del Norte y la pobreza del Sur, el desempleo y la ‘nueva pobreza’, la deculturación general con la crisis de la Escuela... (Lyotard 1986:98)
        
La forma de argumentación de Lyotard es de tipo narrativo, no demuestra, solo muestra de forma pragmática. Su fuente de información son los relatos.  Afirma que el saber narrativo no valora la cuestión de su propia legitimación, se acredita a sí mismo por la pragmática de su transmisión sin recurrir a la argumentación y a la administración de pruebas. El científico se interroga sobre la validez de los enunciados narrativos y constata que éstos nunca están sometidos a la argumentación y prueba. Esta relación desigual entre ambos saberes es un efecto intrínseco de las reglas propias de cada juego del lenguaje (Lyotard 1979:56). La importancia de lo narrativo reside cuándo la ciencia no pueda legitimar sus enunciados  por sus propios medios (Lyotard 1979:58).     
 Según Lyotard el problema esencial es el de la legitimación: un proceso por el cual un legislador se encuentra autorizado a promulgar una ley como norma.  Así, la legitimación de un enunciado científico es el proceso por el cual un “legislador” que se ocupa del discurso científico está autorizado a prescribir las condiciones convenidas (consistencia interna y verificación experimental) para que un enunciado forme parte de ese discurso y pueda ser tenido en cuenta por la comunidad científica (Lyotard 1979:23). Pero se encuentra con un doble problema: 1 ¿Como probar a la prueba? ¿Quien decide las condiciones de lo verdadero? 2. No existe otra prueba de que las reglas sean buenas como no sea el consenso de los expertos (Lyotard 1979:60).         Una forma de legitimarla consiste en recurrir a un metaprincipio que en Fichte es Vida divina y en Hegel Vida del espíritu. Es un saber especulativo que se nombra a sí mismo. Pero resulta insuficiente para la fundamentación de la ciencia.
Otra forma consiste en el consenso. Pero el consenso como criterio de validación también parece insuficiente. Hay dos opciones: o es un consenso dialogado o manipulado. Si es dialogado reposa sobre la validez del relato de emancipación; la humanidad busca la emancipación de todo lo que le impide regirse por sí mismo, así crea leyes justas porque es su voluntad (Lyotard 1979:69-70), lo cual es problema porque para Lyotard en el fondo este relato no tiene validez por sí mismo, es una idea que no ha logrado su objetivo y por eso mismo se da la caída de la Modernidad. La otra opción es que sea un consenso manipulado que sirve para mantener el sistema y que sólo vale para su verdadero fin que es mantener el poder. Así aparece que Saber y Poder son las dos caras de la misma moneda ¿Quien decide lo que es saber, y quien sabe lo que conviene decidir? El Poder. La cuestión del saber en la edad de la informática es más que nunca la cuestión del gobierno (Lyotard 1979:23-24).
Según Jean-Francois, esta mercantilización del saber modificará la función del Estado, se le quitará las funciones regulación y reproducción. La mercantilización del saber no podrá dejar intacto el privilegio que los Estados-naciones modernos detentaban y detentan aún en lo que concierne a la producción y difusión de conocimientos. La sociedad existe y progresa si los mensajes que circulan son ricos en informaciones y fáciles de descodificar. El Estado empezará a aparecer como un factor de opacidad y de “ruido” para una ideología de “transparencia” comunicacional. Por ejemplo, las grandes empresas como IBM con sus satélites y computadoras generan y controlan el saber, los demás incluyendo a los estados nacionales se convierten en consumidores (Lyotard 1979:18). La disposición de las informaciones es y será más competencia de expertos de todos los tipos. La clase dirigente es y será cada vez más la de los decididores. Deja de estar constituida por la clase política tradicional para pasar a ser una base formada por jefes de empresa, altos funcionarios, dirigentes de los grandes organismos profesionales, sindicales, políticos, confesionales. (Lyotard 1979:35)
Sigue diciendo Jean-François que La deslegitimación forma parte ya de la Modernidad. “En Auschwitz se destruyó físicamente a un soberano moderno: se destruyó a todo un pueblo. Hubo la intención, se ensayó destruirlo. Se trata del crimen que abre la posmodernidad, crimen de lesa soberanía, ya no regicidio sino populicidio (algo diferente de los etnocidios)”. (Lyotard 1986:31). ¿En estas condiciones, ¿cómo pueden seguir siendo creíbles los grandes relatos de legitimación? De esta forma sostiene Lyotard que el modernismo ha terminado y ahora estamos en una época que él ha bautizado como Posmoderna.
Dice Lyotard que cuando el criterio de pertinencia es la performatividad del sistema social admitido, se hace de la enseñanza superior un sub-sistema del sistema social, y se aplica el mismo criterio de performatividad a la solución de cada uno de esos problemas. El efecto que se pretende obtener es obtener la contribución óptima de la enseñanza superior a la mejor performatividad del sistema social. El principio de performatividad tiene por consecuencia global la subordinación de las instituciones de enseñanza superior a los poderes. A partir de que el saber ya no tiene su fin en sí mismo, como realización de la idea o emancipación de los hombres, su transmisión escapa a la responsabilidad exclusiva de los ilustrados y de los estudiantes. Lo que se transmite es un conjunto organizado de conocimientos, además de una formulación elemental de informática y telemática para el uso de computadoras. El resorte de decisión es el poder y desde ahí la didáctica clásica deja de ser pertinente. La pregunta es ¿para qué sirve? ¿se puede vender? ¿es eficaz? Lo que se anuncia no es el fin del saber, al contrario. La Enciclopedia de mañana son los bancos de datos. Estos exceden la capacidad de cada utilizador. Constituyen la “naturaleza” para el hombre postmoderno. (Lyotard 1979:93-95)
Así, la enseñanza deberá formar las competencias que le son indispensables al sistema social:
1. Unas a enfrentar la competición mundial: demanda de expertos, cuadros superiores y medios de los sectores de punta en telemática (informáticas, cibernéticas, lingüísticas, matemáticas, lógicas…). La multiplicación de esos expertos debería acelerar el progreso de la investigación en los demás sectores del conocimiento, como medicina y biología.
2. La enseñanza superior deberá continuar proporcionando al sistema social las competencias correspondientes a sus propias exigencias, que son el mantenimiento de la cohesión interna. (Lyotard 1979:89-90)

De acuerdo con esto, la transmisión de saberes no es para guiar a la nación a su emancipación. Son otros sus fines, son funcionales. Además la universidad desempeña un nuevo papel para mejorar las actuaciones del sistema: el de reciclaje o la educación permanente. Fuera de las universidades el saber será transmitido “a la carta” a adultos ya activos o a la espera de serlo, en vistas a la mejora de su competencia y de su promoción profesional. (Lyotard 1979:90-92).
Según Lyotard, es conveniente abordar una de las grandes cuestiones que nos plantea el mundo histórico de este fin del siglo XX por el examen de las “historias”. La cuestión es: ¿podemos continuar organizando la infinidad de acontecimientos que nos vienen del mundo humano y no humano colocándonos bajo la Idea de una historia universal de la humanidad? (Lyotard 1986:35)
Afirma el autor francés que lo que se esboza es el aumento de la complejidad en la mayoría de los dominios, incluso en los “modos de vida”, en la vida cotidiana. Se percibe que hay una tarea decisiva: hacer que la humanidad esté en condiciones de adaptarse a unos medios de sentir, de comprender y de hacer muy complejos que exceden lo que ella reclama. Esta tarea implica la resistencia al simplismo, a los slogans simplificadores, a los reclamos de claridad y de facilidad, a los deseos de restaurar valores seguros. La simplificación se nos aparece ya como bárbara, como reactiva. Resultado: el cosmos es el resultado de una explosión, los astros, al arder, transmutan los elementos; el humano es menos probable; la corteza cerebral del humano es la organización material más compleja que se conoce; las máquinas que el humano engendra son una extensión de sí mismo; la red que formarán será como una especie de segunda corteza, más compleja; tendrá que resolver los problemas de la evacuación de la humanidad a otros planetas antes de la muerte del sol; la selección entre aquello que podrán partir y los que están condenados, la implosión ha comenzado, según el criterio del subdesarrollo. LA HUMANIDAD ESTÁ AL SERVICIO DE LA COMPLEXIFICACIÓN. (Lyotard 1986:99-100 y 1993:70-74). La humanidad se divide en dos partes: una se enfrenta al desafío de la complejidad; la otra, la más vieja, ha de habérselas con el terrible desafío de su propia supervivencia. Este sería el principal aspecto del fracaso del proyecto moderno que valía en principio para la humanidad en conjunto (Lyotard 1986:92). Y añade que no obstante, no hay ni habrá jamás pérdida o retroceso en los saberes y/o en los conocimientos prácticos, salvo para destruir a la humanidad (Lyotard 1986:98). Hasta aquí Lyotard.

Algunas respuestas desde la función utópica.
No hay duda que el pensamiento utópico de Bloch pertenece a la Modernidad tanto por las fechas como por el contenido. La primera obra de este autor data de 1918. Bloch sostiene la idea de progreso, de confianza en la ciencia y la técnica, asume la propuesta del comunismo como utopía social. En este sentido Bloch hace eco de varios metarrelatos que según Lyotard han sido invalidados y el proyecto de la modernidad liquidado. El sentido de esta tesis no va en la defensa de la Modernidad sino por la vigencia de la función utópica.
Pienso que Lyotard tiene una idea muy pesimista de la historia y de la humanidad en su conjunto. Si nos fijamos en los cambios habidos a partir de la Ilustración, descubriremos que  no todo es desastre. Por un lado es cierta la afirmación de Lyotard de que los conceptos de progreso, libertad, igualdad, justicia, entre otros, han legitimado revoluciones, gobiernos, opresiones, sacrificios, esfuerzos, luchas y esperanzas de la humanidad,  pero a Lyotard también le hace falta reconocer los logros. El mundo moderno del siglo XX fue todavía muy superior al del siglo XVIII en cuanto al progreso. Además del avance tecnocientífico, hay logros en el reconocimiento de los derechos humanos, en la mejora de las condiciones de vida y de trabajo de la humanidad, hay avances en cuanto a la educación y la cultura, se amplió la expectativa de vida por la superación de enfermedades ancestrales, las condiciones políticas son más democráticas, etc. Aunque por otro lado el hombre actual es más individualista y menos comunitario, más legalista y menos justo. De modo que no estoy de acuerdo en que solamente haya habido desarrollo y no progreso. Ambos se han dado.
Sobre la función de legitimación de los metarrelatos, es necesario aclarar que no es razón suficiente; cada grupo de poder tiene sus relatos legitimadores propios de toda ideología en ascenso o dominante. Por tanto el criterio se vuelve muy pantanoso. Además, se podría afirmar que esto no es exclusivo del posmodernismo. En épocas anteriores existió esta incredulidad hacia los metarrelatos como la crítica de Feuerbach a la religión, la crítica marxista al capitalismo, la crítica política al imperio zarista, la crítica de Comte a la filosofía, la crítica kantiana hacia el razonamiento, la crítica revolucionaria al régimen monárquico francés, la crítica al nazismo. Así, desde esta perspectiva, no hay elementos suficientes para decir que esta crítica es nueva y es tan contundente que marca un cambio de época. La argumentación de Lyotard no es teórica sino pragmática. No analiza el porqué estos grandes relatos no lograron su objetivo, sino que parte del hecho de no haberlo conseguido hasta el momento y que en su lugar se ha manifestado lo contrario en toda su extensión, y la muestra más apabullante de esta imposibilidad está representada por el genocidio judío en Auschwitz.
Efectivamente se da en nuestro tiempo una comercialización del saber, pero no es nada nuevo, es consecuencia del proceso mercantilista que se ha dado desde inicios de la edad moderna. Hoy todo se vende, incluso el saber. Pero esto es más resultado del capitalismo avanzado que un indicador de una nueva época. Desde Henry Ford se busca la eficiencia del trabajador y de la máquina, por eso se inventó la producción en cadena y el trabajo a destajo. Más bien se trata de una mayor complejidad de los elementos ya dados, pero no de un salto cualitativo hacia lo nuevo El mundo dejó de ser lineal para hacerse complejo. Los grupos de poder han dejado su nicho político y económico para controlar ahora lo científico como una extensión más de su poderío que, en forma estratégica, los fortalece más aún. Es cierto que el saber genera poder, desde luego que el poder buscará apropiarse del saber, y el medio más eficaz es el dinero. En el capitalismo avanzado todo se vende porque la ciencia aplicada genera productividad. Se puede decir que lo señalado por el autor francés que nos ocupa es consecuencia, del modelo actual de desarrollo. Se trata de una industrialización automatizada como consecuencia de la unificación de la industria con la computadora y las demás tecnologías de punta.
Ciertamente el avance de la tecnociencia en nuestra época es lo más característico. Pero no indica una ruptura respecto del momento anterior sino efectivamente una profundización de la dinámica que ya traía. El resultado es la complejificación.
                   Lyotard mismo descalifica el recurso que hace a lo narrativo cuando reconoce que ha atribuido excesiva importancia a los juegos del lenguaje y a la lingüística en general al afirmar:
En La condición posmoderna y  en otros libros de esta época (en parte en las Instructions païennes) exageré la importancia que se ha de atribuir al género narrativo. (...) En particular resulta excesivo identificar el conocimiento con el relato. (...) En la narratología general hay un elemento metafísico no criticado, una hegemonía acordada a un género, el narrativo, sobre los demás géneros, una suerte de soberanía de los pequeños relatos que les permitirá escapar a la crisis de deslegitimación (Lyotard 1986:31-32)

En este sentido, se da el supuesto de que los relatos y la lingüística representan al conocimiento, pero al descartarlos como tales pierde fuerza este argumento. De este modo, pierden peso los argumentos de Lyotard: la narratología que proponía como base en su primera obra comentada, pierde validez en la segunda. La legitimación de los conocimientos no está dada por el saber mismo sino por el poder. Y para Lyotard esto hace que cambie la época, porque los criterios de recurrir al espíritu absoluto como en la filosofía de Hegel al acuerdo entre los científicos como en el positivismo, han perdido valor. Esto es un hecho y en eso se fundamenta el argumento lyotardiano.
No es nada nuevo lo afirmado por Lyotard en el párrafo anterior. Dicho en otras palabras se afirma que la función social de la enseñanza en una determinada sociedad consiste en incorporar a los nuevos sujetos tanto a la sociedad como al aparato productivo, solamente que ahora esta incorporación se asienta en la dinámica actual de la performatividad. Anibal Ponce (s.f.:181) había afirmado que “la educación es el procedimiento mediante el cual las clases dominantes preparan en la mentalidad y la conducta de los niños las condiciones fundamentales de su propia existencia”. Por otro lado, es un hecho que la transmisión de saberes no se orienta hacia la emancipación de la nación sino al enriquecimiento de quienes detentan el poder. También fue buena la previsión de Lyotard en el sentido que se ha ampliado el tiempo de la escuela y sus contenidos para hacerlos cada vez más adecuados a las estructuras de poder.
Un argumento anterior es que el relato de la emancipación no se había logrado, su expresión extrema fue Auschwitz y que por eso se da un cambio de edad de la moderna a la posmoderna. Ahora parece decir que no es para tanto, que el problema central es que la historia universal no tiene un sentido unitario en sus múltiples concreciones, ¿esto implica un abandono de la argumentación lingüística por una de filosofía de la historia? Si esto fuera cierto, pareciera que el nuevo argumento consiste en que como no es posible dar una idea general del sentido de la historia universal debido a la multitud de pequeñas historias, es motivo  suficiente para que él afirme enfáticamente el cambio de la edad Moderna a la Posmoderna. Esto último es un argumento demasiado débil. Por otro lado no hay relación directa entre el hecho de que la historia universal hoy no pueda seguir siendo tal debido a la multitud de concreciones que apuntan hacia horizontes distintos. Porque lo que ha sucedido es que la historia de cada pueblo tiene su sentido particular, pero debido a la hegemonía del pensamiento occidental y de modo específico al europeo, se han negado a reconocer estas historias imponiendo a través de la dominación una sola versión de ella, la emanada desde los centros de poder. Por tanto el simple hecho de reconocerlo no constituye razón suficiente para afirmar que por eso la condición actual es posmoderna.
Esto genera un círculo vicioso: al destruir a la naturaleza el hombre se destruye a sí mismo como sujeto, llevada esta secuencia al límite el resultado es la nada. Sería una consecuencia catastrófica del posmodernismo y la humanidad. ¿Esto es inexorable o solo una posibilidad entre otras? Son muy interesantes estas afirmaciones. Lyotard afirma que la tecnociencia  actual (1986, tiempos en que según él la condición posmoderna está en plena vigencia) realiza el proyecto del hombre moderno, cuando en ocasiones anteriores ha afirmado que se da el cambio de la Modernidad a la Posmodernidad precisamente porque el proyecto de la Modernidad no se ha cumplido, esto constituye una contradicción.
Las afirmaciones de Lyotard una realidad ineludible a largo plazo, pero no son fruto de la caída de los metarrelatos, sino de la introducción masiva de la tecnología en la vida cotidiana. Esta implantación tecnocientífica tal vez sería más decisiva para indicar el cambio de época porque genera nuevas condiciones de vida y de trabajo antes desconocidas. A su vez, generará también nuevas expectativas para la humanidad y es ahí donde se dará el cambio de los metarrelatos, que debido a las condiciones sociales han agotado sus posibilidades de desarrollo y mejora, pero que en nuevas condiciones histórico-sociales encontrarán otras formas de apalancarse, tal vez ya no en la unidad de criterios sino en la pluralidad de opciones. Es en este lugar donde interviene la utopía y sus aplicaciones, entre ellas la creatividad para generar nuevos modelos de respuesta y solución a los nuevos problemas que se enfrentará la humanidad.
La crítica social que hace Lyotard sobre el desarrollo es muy cierta. Tampoco se ha logrado la emancipación total de la humanidad. Sin embargo el problema resultante es que Lyotard generaliza, y ante una argumentación universal, con un dato que no se ajuste a la descripción invalida el argumento. Las condiciones de desarrollo y de emancipación no son las mismas que las del inicio de la edad moderna. Nuestra generación tiene mejores condiciones y opciones de vida  que hace 500 años y vive en una situación social y política mejor que en el pasado. No se lograron en plenitud estos ideales y además algunos tienen algunas consecuencias desastrosas, es cierto, pero esto no los invalida como algo totalmente negativo a desechar y que además esto implique un cambio de época.
Lyotard primero había dicho que el problema era la falta de progreso al afirmar, “Ya no podemos llamar a este desarrollo ‘progreso” (1986:92), y ahora expresa lo contrario, que no se trata de ausencia de progreso, sino que se trata de un progreso basado en el desarrollo tecnocientífico. Hace falta aclarar el concepto de progreso. Lyotard acepta un avance tecnocientífico pero nota un retroceso en la humanización del hombre, donde la racionalidad como medio no ha servido para que el hombre sea más humano y más libre, sino más deshumanizado y se llegue a la destrucción del hombre por el hombre como sucedió en Auschwitz.
En este momento es válido preguntarse qué relación existe entre la posmodernidad (si es que se acepta como la nueva época de la humanidad) y la utopía. Desde el punto de vista de Lyotard, como primera respuesta se puede afirmar que el concepto de utopía mació en la Modernidad. En segundo lugar, de alguna manera la utopía guió algunos de los grandes relatos del modernismo como la libertad, la igualdad, la justicia, criticados por Lyotard. En tercer lugar, al afirmar que la Modernidad es una etapa ya superada, implica que también todos sus componentes serían también caducos, entre ellos la utopía. Por tanto, de acuerdo con esto, ya no tiene sentido hablar de la utopía como tampoco de la libertad, la justicia y la igualdad, pues la realidad es que vivimos en un mundo más regulado y controlado, menos justo, y más inequitativo.
         Sin embargo nuestra tesis es que la utopía sigue siendo válida.
De acuerdo con Bloch, la utopía puede llegar al todo o a la nada, a lograr lo que se proponía o en su contrario, nada está definido porque solo señala una posibilidad, no una necesidad. Más adelante dirá Bloch que si el contenido de la utopía fuera necesario, ya no habría utopía sino determinación, no habría libertad sino necesidad y se cerraría el paso a las posibilidades. En este sentido, el hecho de que no se hayan logrado en su totalidad las grandes utopías del pasado, y en el caso que se comenta, del modernismo, no implica que la utopía deje de tener vigencia. La utopía cumplió en su momento con su función de indicar el camino, se avanzó, se lograron mejores condiciones de vida. A su vez, se generaron nuevas circunstancias que hacen necesario replantear la utopía, y eso es lo que hace Lyotard al descubrir que esos ideales del pasado ya no son válidos para la nueva sociedad
La postmodernidad sostiene una especie de decadencia o declinación en la confianza que los occidentales de los dos últimos siglos experimentaban hacia el principio del progreso general de la humanidad. Esta idea de un progreso posible, probable o necesario se arraigaba en la certeza de que el desarrollo de las artes, de las tecnologías, del conocimiento y de las libertades sería beneficioso para el conjunto de la humanidad. Se creía que las iniciativas, los descubrimientos, las instituciones sólo gozaban de cierta legitimidad en la medida en que contribuían a la emancipación de la humanidad. Al cabo de estos dos últimos siglos se llega a la conclusión de que es preciso prestar más atención a los signos que indican un movimiento contrario. Ni el liberalismo económico o político, ni los diversos marxismos salen incólumes de estos dos siglos sangrientos. Ninguno de ellos está libre de la acusación de haber cometido crímenes de lesa humanidad: Auschwitz. Hay pesadumbre que puede expresarse a través de actitudes reactivas, a veces reaccionarias, o a través de utopías, pero no por una orientación que abriría positivamente una nueva perspectiva. (1986:90-91)
La crítica al progreso ya había sido formulada anteriormente por otros filósofos como Walter Benjamin en sus Tesis obre la Historia, de modo especial cuando comenta el cuadro del Klee donde el ángel ve horrorizado que solo hay ruinas en lugar de un mundo mejor. Sin embargo dentro de este negro panorama vislumbrado por Lyotard hay elementos que abren nuevas posibilidades uno de ellos está en la siguiente frase:
El recurso a los grandes relatos está excluido; no se podría recurrir ni a la dialéctica del Espíritu ni tampoco a la emancipación de la humanidad para dar validez al discurso científico postmoderno. Pero el “pequeño relato” se mantiene como la forma por excelencia que toma la invención imaginativa y, desde luego, la ciencia. (1979:109).Según Lyotard, en la narratología general hay un elemento metafísico no criticado, una hegemonía acordada a un género, el narrativo, sobre los demás géneros, una suerte de soberanía de los pequeños relatos, que les permitiría escapar a la crisis de deslegitimación, pero que tampoco han tenido el valor de legitimación. (1986:31-32). Este texto me parece importante porque aunque la utopía generó las grandes aspiraciones de emancipación, no se agota en ellas. La utopía es una función, una estrategia que tiene como uno de sus mecanismos el dar rienda suelta a la imaginación para generar nuevas perspectivas de futuro distintas a las que en su momento se critican. La anterior afirmación de Lyotard da pie para pensar también que no todo ha sido rechazado en el posmodernismo, al menos unos relatos, los pequeños, se han salvado de la destrucción masiva que implica el cambio de época. De entre esos pequeños relatos puede salir algo nuevo, y entre ellos la imaginación, la utopía. Por lo menos la utopía no es un relato que explícitamente haya mencionado Lyotard que haya caído en desuso.
Lyotard afirma que las grandes propuestas de la modernidad no se han alcanzado. Que la emancipación no es posible. Y demuestra que uno a uno de los grandes proyectos de la humanidad ha ido cayendo. Sobre esto respondo:
      El hecho de que no se hayan alcanzado los grandes proyectos de la Modernidad no significa que nunca vayan a alcanzarse. Tal vez a Lyotard le haya parecido que ha habido tiempo suficiente para lograrlo. Él resalta los puntos negativos de no logro de estos proyecto y ha olvidado o escondido los grandes avances de la humanidad. Esta visión lyotardiana constituye una visión muy pesimista de la humanidad y de su historia. Para sostener el punto de vista del autor al que se responde sería necesario hacer una evaluación más seria y profunda de lo que ha acontecido con la humanidad y su historia.
      Afirmar de manera enfática que la emancipación no es posible implica una visión negativa desde el punto de vista antropológico porque niega una característica fundamental de la humanidad como es la libertad, algo esencial en el ser humano. Lyotard parte desde una pragmática a una afirmación esencial. Decir que por el hecho de no haber logrado en este momento la emancipación ya por eso no es posible la libertad, no tiene coherencia lógica. La pragmática, aunque parte de hechos, sólo da hechos aislados que es necesario interpretar desde una perspectiva más amplia. Decir que algo no se ha logrado implique que ya no será posible, es un salto sin fundamento, porque la historia continua y puede suceder que lo logrado en algún momento no se deba solamente a la imposibilidad de las cosas, sino como analiza Bloch, en torno a los 4 momentos del concepto de posibilidad, todavía no se han logrado las condiciones de posibilidad para su realización.
      El hecho de que hayan ido cayendo uno a uno de los grandes proyectos de la Modernidad significa que absolutiza hechos aislados como la realidad total. El nazismo fue un hecho inhumano de grandes proporciones, es cierto, pero circunscrito a Europa y en especial a un país, Alemania. Implica esta afirmación una visión eurocéntrica más no planetaria, más con visos de dominación de sociedad primermundista que de interpretación de todas las sociedades y culturas. Nuevamente se requiere un análisis más amplio y comprensivo sobre la realidad mundial para poder sostener estas afirmaciones de Lyotard.
      Viendo el punto de vista contrario se puede afirmar en general que la humanidad ha ido caminando hacia el progreso, no de forma lineal, sino de forma dialéctica, con avances y retrocesos. Algunos ejemplos:
1. Las conquistas de independencia logradas por la mayoría de las colonias del mundo respecto de sus colonizadores europeos generó un mayor bienestar para sus habitantes, democracia y autodeterminación. Este es un hecho global de grandes proporciones. Fue la independencia de América Latina, África, Asia. Este fin de la dominación europea de carácter colonialista marca un hito importante en la historia. Desde luego que habrá otros que digan que no fue una liberación real, que el dominador dejó de ser el extranjero para ahora ser miembros del mismo pueblo, que ahora son otras formas de dominación a través de organismos internacionales, etc., es cierto. Pero precisamente es otro momento del proceso de liberación, no el mismo.
2. Las experiencias socialistas y sus luchas surgidas desde mediados del siglo XIX y a lo largo del siglo XX constituyeron un hecho de proporciones globales que generó revoluciones y división de los países en bloques económico-políticos. Fue una lucha entre opciones de desarrollo distintas, llevada a todos los ámbitos de la realidad humana: política, económico, militar, cultural, religiosa, social. Culminó con el triunfo del capitalismo y la derrota del socialismo. Pero esta experiencia hizo ver que las condiciones socio-políticas no son una necesidad histórica, sino construcciones sociales dirigidas por intereses de todo tipo y que, por tanto, pueden ser modificadas para crear otras condiciones más humanas. Estas experiencias socialistas se reflejaron en Latinoamérica como luchas liberacionistas respecto a las aristocracias reinantes en cada país y su protectorado estadounidense. Pero en su conjunto fueron formando la conciencia social, un deseo de justicia y libertad. Finalmente con la lucha armada de Chiapas, el pueblo tomó conciencia del engaño gubernamental de que México sería un país de primer mundo, y en cambio se mostró la otra cara de la nación: la pobreza, la miseria, la permanencia de las diferentes culturas con sus demandas de justicia y dignidad.
3. El desarrollo tecnológico con sus aliados como son los procesos administrativos y económicos han generado en su conjunto una mayor riqueza, mejores condiciones de vida y una gran variedad de productos que facilitan la existencia humana, le han dado una vida más cómoda (aunque también muchos vicios y enfermedades) y han rescatado al hombre de condiciones infrahumanas de trabajo y de vida. Su contraparte es que este desarrollo no ha sido igual para todos los hombres ni para todos los pueblos, que ha generado profundas diferencias sociales entre las sociedades dueñas de la tecnología y las dependientes, que ha generado una gran riqueza concentrada en pocas manos y una gran pobreza generalizada, además ha traído como consecuencia una destrucción acelerada del medio ambiente que pone en riesgo la supervivencia de la raza humana.
4. Vivimos en la era del conocimiento. La producción de conocimiento de los últimos años de la historia de la humanidad se ha acelerado de manera impresionante hasta alcanzar a doblar la cantidad de conocimientos anteriores en periodos de tiempo cada vez más reducidos. Los enciclopedistas franceses trataron en su momento de concentrar el conocimiento producido hasta la edad Moderna. Hoy eso es imposible. La velocidad de las comunicaciones apoyadas por el internet y las computadoras han colaborado en esta explosión del conocimiento. Esto constituye un indicio más de humanización en proporciones globales. Aunque por otro lado se ha ido reduciendo el acceso a este conocimiento.
Sirvan estos ejemplos de muestra de un progreso real, dialéctico y disímbolo del avance de la humanidad hacia la construcción de nuevas realidades de un mundo mejor, más humano.
Por otro lado, también hay relación en torno al autor en que me fundamento. Primero porque Bloch (1885-1977) pertenece de lleno a la etapa del modernismo en cuanto a la época de su vida. Segundo porque Bloch hace eco del marxismo y sus propuestas de justicia e igualdad. Tercero porque propone a la utopía como respuesta a las nuevas condiciones del siglo XX. Siguiendo la lógica de Lyotard, por todos estos aspectos y más se diría que Bloch pertenece a la Modernidad, y como tal sería un pensamiento ya superado ahora por la Posmodernidad.   Sólo hay una referencia directa de Lyotard a Bloch, aunque nunca lo menciona expresamente:
El marxismo con todas sus variantes: la base social del principio de la división, de la lucha de clases, se difuminó hasta el punto de perder toda su radicalidad, encontrándose finalmente expuesto al peligro de perder su estabilidad teórica y reducirse a una “utopía”, a una “esperanza” [referencia a Bloch], a una protesta a favor del honor alzado en nombre del hombre, o de la razón, o de la creatividad, o incluso de la categoría social afectada in extremis por las funciones ya bastante improbables de sujeto crítico, como el tercer mundo o la juventud estudiantil [Argelia, Vietnam, movimiento estudiantil de los años 60] (1979:32-33).
En esta referencia directa a Bloch, Lyotard descalifica aún más al pensamiento blochiano como un marxismo venido a menos, como un marxismo despintado reducido a utopía. Y si el marxismo ya de por sí está entre los grandes relatos que Lyotard afirma como superados, entonces ya no queda nada. La propuesta que se sostiene en el presente trabajo consistirá en hacer ver que Bloch sigue siendo marxista, aunque no por eso se descalifica su trabajo y, lo central, que la concepción blochiana de la utopía sigue siendo válida para estos tiempos, sean o no posmodernos.
En este asunto de la posmodernidad no es tan plano de un si o no a la posmodernidad. También hay otras opciones. Algunos comentan que la Modernidad es un proyecto inconcluso, todavía no acabado, que es preciso recuperar. Y también existen los que afirman que desde hace 500 años los pueblos de América Latina tenían un proyecto autóctono, todavía vivo que es necesario impulsar. En su momento tocaremos estos temas.
 [1] En Peregrinaciones del mismo autor, Eddie Yeghiayan presenta una bibliografía seleccionada de escritos de Lyotard que van de 1949 hasta 1987, abarcando 33 páginas de este librito.
[2] Ana- término griego que significa en alto, contra, de nuevo, conforme, hacia atrás
[3] Análisis: descomposición de un cuerpo en sus principios constitutivos
[4] Anámnesis: recuerdo
[5] Anagogia: sentir místico
[6] Anamórfosis: pintura que solo ofrece a la vista una imagen regular desde cierto punto
[7] PERFORMATIVIDAD = aumento de output (informaciones o modificaciones obtenidas) y disminución de input (energía gastada) para obtenerlos. EFICACIA.


Stephen Hawking - Historia Del Tiempo



Para la teoría sobre la complejidad y el pensamiento complejo te sugiero visitar el sitio de Edgar Morin http://www.edgarmorin.org/ en donde puedes bajar algunos libros de este reconocido pensador actual:  http://www.edgarmorin.org/Default.aspx?tabid=93 
A continuación te presento un esquema de las características de la Complejidad. La actividad que te pido es que expliques en un párrafo cada una de los 11 argumentos de lo complejo, y lo envíes al profesor. Gracias.
Teorìa de la complejidad
A continuación interpreta el siguiente video y las fotografías de los fractales que te presento en esta página.
Luego has una relación de lo visto con la nueva concepción de la ciencia y de la realidad.
A continuación te presento una serie de fractales que encontré en la red:

 Para la teoría del caos te recomiendo el siguiente artículo:
http://antroposmoderno.com/antro-articulo.php?id_articulo=152
Te sugiero revisar la serie de imágenes ópticas recopiladas por Pablo Cazau en su página web. Hacia el final de la página busca imagenes-efectos-opticos.pps en http://sites.google.com/site/pcazau/redpsicologia-on-line-1
Para la filosofía del lenguaje te recomiendo el siguiente artículo tomado de la Revista elctrónica Anthroposmoderno:
TAMBIEN te recomiendo ver las siguientes diapositivas sobre los teóricos de la semiótica

Espero que te sirvan estas guías.
Saludos
Atentamente
Isidro Manuel Javier Gálvez Mora

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